Rosalía García y su entrega a los indígenas ‘mbya guaraníes’ de Paraguay

Algunas pinceladas a modo de pistas. Nació  el 3 de marzo de 1939 en Vacariza, una pequeñísima aldea de la parroquia de A Enciñeira y perteciente al Concejo de Quiroga, en Lugo y es la segunda de una familia de seis hermanos. Hace ahora 36 años que llegó a Paraguay.

Desde 1982 al 91 estuvo en Pirayú y desde 1991 vive en Paso Yobái , una pequeña localidad de 3.600 habitantes situada en el Departamento de Guairá (Paraguay).

Desde allí y en pequeñas  comunidades como Isla Hu y Vega Cue, lucha por el desarrollo y la dignidad del pueblo indígena de los “mbya guaraníes” gracias a la ayuda, entre otros, de la ONG de Desarrollo Manos Unidas.

Rosalía y una de sus amigas de la comunidad indígena de Isla Hu. Foto: Marta Isabel González/Manos Unidas
Rosalía y una de sus amigas de la comunidad indígena de Isla Hu. Foto: Marta Isabel González/Manos Unidas

¿Ya sabes de quién te hablo? Pues sí…ella es la hermana Rosalía García Arias, que se hizo religiosa en 1959 en la orden de las Carmelitas Misioneras Teresianas (CMT), una congregación de origen español fundada en Ciudadela (Menorca) en 1860 por el carmelita descalzo, el ahora beato Francisco Palau y Quer.

Es pequeñita de estatura, vivaracha, muy inteligente y rápida, y conduce un jeep enorme que casi la duplica en altura, pero que domina a la perfección deslizándose sobre el barro de la zona, que a menudo es muy abundante y convierte las  carreteras en pura mantequilla.

Rosalía García conduciendo. Foto Marta Isabel González
Rosalía García conduciendo. Foto Marta Isabel González

Pero lo que más me llama la atención de ella es su gran corazón, sencillo y sin doblez, y su modo también sencillo (que no simple) de vivir y practicar el Evangelio con su vida y entrega diaria y  un enorme respeto y admiración a la religiosidad ancestral del pueblo indígenas “mbya guaraní” (112.000 personas), uno de los 19 pueblos indígenas con cinco familias lingüísticas, que habitan en este país de Sudamérica.

Y es que, pese a esta riqueza que suponen los pueblos indígenas, sin embargo, aún no están bien valorados por la sociedad: “Es una pena que en esta sociedad avanzada no logremos ver a estas personas como iguales. –asegura Rosalía – y es triste ver como sufren discriminación. En muchas ocasiones, por un mismo trabajo, los indígenas cobran hasta un 40% menos que el resto. Pero claro, es necesario que tengan la formación y educación necesarias para saber reclamar sus derechos y en esto también les apoyamos”.

Piscicultura, agricultura, taller de motos...el Centro de Formación Agropecuaria de Isla Hu ofrece futuro a los indígenas mbya guaraníes. Foto Marta Isabel González / Manos Unidas

Piscicultura, agricultura, taller de motos…el Centro de Formación Agropecuaria de Isla Hu ofrece futuro a los indígenas mbya guaraníes. Foto Marta Isabel González / Manos Unidas

Manos Unidas ha apoyado la labor de las misioneras carmelitas teresianas en el departamento de Guairá (Paraguay) desde hace décadas con proyectos de infraestructuras, educativos, de formación profesional y de seguridad alimentaria. Se les apoya en sus reivindicaciones y se les acompaña en su desarrollo a través de una convivencia respetuosa y una inculturación que deja patente, en muchos casos, la admiración por sus valores.

Uno de estos proyectos es la construcción, equipamiento y atención del Centro  Educativo Bilingüe y Escuela de Formación Agropecuaria de Isla Hú, situado en una de las seis comunidades habitadas por nativos mbya guaraníes. Allí, cerca de un centenar de jóvenes adquieren cada año la formación profesional que les permite, a ellos y sus familias, tener un presente y futuro mejor ya que ofrece alternativas a los modos de vida de los pueblos indígenas que, tradicionalmente eran cazadores y recolectores, pero que hoy en día  ya no pueden vivir de ello entre otras cosas porque sus tierras han sido vulneradas.

Cientos de jóvenes reciben formación en el Centro de Formación Agropecuaria que han promovido las hermanas en Isla Hu. Foto Marta Isabel González/Manos Unidas
Cientos de jóvenes reciben formación en el Centro de Formación Agropecuaria que han promovido las hermanas en Isla Hu. Foto Marta Isabel González/Manos Unidas

Este Centro que ha sido fruto del trabajo conjunto de las hermanas con  la Asociación Opy Porâ Mbaraeteve, ha logrado que se impartan los cursos necesarios que llegan hasta concluir la educación escolar básica, para ello se imparte educación a partir del 3 ciclo de educación bilingüe. Y todos los jóvenes que salen de la escuela con el  bachiller técnico agropecuario indígena son de vital importancia para la supervivencia de la etnia.

Las hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas también miman la educación de los más pequeños entre los indígenas mbya guaraníes. foto Marta Isabel González
Las hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas también miman la educación de los más pequeños entre los indígenas mbya guaraníes. foto Marta Isabel González

Rosalía se siente muy orgullosa de lo conseguido. Y no es para menos. Esta  misionera es un ejemplo vivo del acompañamiento y apoyo a las reivindicaciones de este pueblo del que no escatima halagos y admiración: “son pueblos con unos grandes valores como el gran respeto y unión con la naturaleza, las decisiones y vida en comunidad o el especial cuidado a los niños y mayores. Valores, que en muchos casos la sociedad paraguaya ha perdido.

No son menos que nosotros. No son salvajes. Al contrario. Tenemos mucho que aprender de ellos” afirma una vez más  Rosalía y lo repite  siempre que tiene ocasión.

El 3 de octubre de 2016 pude conocer en persona el trabajo de la Hermana Rosalía, Nancy y Cristina en Paso Yobái. Foto Selfie Marta Isabel González/Manos Unidas
El 3 de octubre de 2016 pude conocer en persona el trabajo de la Hermana Rosalía, Cristina Ruiz y Nancy Cáceres en Paso Yobái. Foto Selfie Marta Isabel González/Manos Unidas

Y una de esas ocasiones en las que la misionera ha podido explicarse mejor fue durante el viaje que TVE y un equipo del programa Pueblo de Dios (el redactor Ricardo Olmedo y el realizador Carlos González Herrero) hizo a Paraguay junto a los cámaras Antonio Urrea y Felipe Romero, para conocer, acompañados por Pompeyo Sancho (voluntario del Departamento de Proyectos de Manos Unidas) y por mí misma que coordiné el viaje y apoyé en la producción de los programas para, entre todos, poder dar a conocer esta realidad de discriminación e injusticias pero también de superación gracias en  parte a los proyectos que Manos Unidas, la ONG de Desarrollo de la Iglesia católica en España, apoya en este país latinoamericano un tanto desconocido para la sociedad española.

Fruto de ese viaje y encuentro con Rosalía García es el programa “Indígenas, el paraíso perdido” que Pueblo de Dios (TVE) dedicó a esta realidad de Paraguay y al trabajo que, gracias al apoyo de Manos Unidas, Rosalía García realiza junto a sus hermanas Cristina Ruiz y Nancy Cáceres en Paso Yobai y que yo desde aquí os invito a ver a través del canal de Yotube de Manos Unidas  y disfrutar, porque no tiene desperdicio.

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Entrevistas con @migasocial. Dário Bossi (Red Iglesias y Minería): en América Latina la Iglesia se está ‘enredando’.

¿Habéis oído hablar de la Red Iglesias y Minería? He tenido la suerte de conocer y poder entrevistar al sacerdote italiano Dário Bossi, (1972, Gallarate, Italia), misionero comboniano destinado a Brasil desde 2002.  Él es desde enero de 2017 el  Coordinador de los Misioneros Combonianos en Brasil y desde 2013 miembro de la coordinación de la Red Iglesias y Minería .

Foto de Marta Isabel González/Manos Unidas

Háblenos de la Red Iglesias y Minería. ¿En qué consiste y por qué en la realidad de Latinoamérica era tan importante acometer una red así?

Por dos motivos. Por un lado porque la Iglesia Latinoamericana es más abierta y con mayor experiencia en la articulación de redes: lo demuestra el hecho que, casi contemporáneamente a Iglesias y Minería, se fundó la REPAM (Red Eclesial Panamazónica) . Digamos que éste  es un tiempo en el que “en América Latina la Iglesia se está enredando”.

El otro motivo es porque es precisamente  en América latina donde es más fuerte la explotación minera. El 28 % de la explotación minera del mundo, tiene lugar en América latina.

Paralelamente, hay una proporción directa entre la intensidad de la extracción minera y la violencia y agresión a comunidades y territorios. La Iglesia no se puede quedar callada frente a esta agresión.

Por ultimo diría que “Iglesias y Minera” nació antes de la publicación de la Encíclica Laudato Si pero sentimos una total coincidencia con sus ideas y no es una casualidad que los únicos territorios que en Laudato Si son citados explícitamente, son los territorios de la amazonía y la cuenca del río Congo, que son dos regiones fuertemente minerales.

Es evidente la conexión entre las preocupaciones ambientales en los conflictos sociales y la minería.

– ¿Qué ha supuesto para vuestra red, para el trabajo de base de Iglesia que lleváis a cabo en esta red, la publicación de Laudato Si?. ¿Diría que hay un apoyo directo del Vaticano o del Papa Francisco?

Laudato Si. llego después, pero naturalmente fue fruto de una maduración, que, como vemos después en la publicación, se inspiró mucho en las luchas locales. La encíclica Laudato si es histórica, porque sus fuentes son las conferencias episcopales, los obispos, los territorios de base y hay también citas de otras experiencias religiosas.

Es una encíclica en la que lo que está escrito es fruto de mucho trabajo e inspiración, preguntas, e investigaciones que vienen de los territorios. Y eso lo podemos confirmar. Necesitábamos ver nuestras luchas y esfuerzos plasmados en un documento y, de alguna manera, consagrados por una posición oficial de la Iglesia. Cuando lo vimos y en una encíclica, nos dio mucho aliento.

El Papa lo dijo con una radicalidad inesperada, con una fuerza que incluso nos sorprendió. La leímos 2 ó 3 veces en pocos días para hacerla nuestra. En varios territorios la estamos retrabajando junto  a las poblaciones y las comunidades.

Nos parece que de Laudato Si muestra exactamente cómo las violencias en los territorios están interconectadas, y cómo no se puede aislar el trabajo, en nuestro caso frente a la minería, frente a los conflictos de la tierra, latifundios, la agresión forestal, la cuestión climática, la defensa del agua, la cuestión de la autodeterminación de las comunidades tradicionales y sus territorios. Es una encíclica que muestra que en verdad todo esta interconectado. Y que por tanto confirma también la importancia de trabajar en red.

–  ¿Cómo funciona el “face washing” o lavado de cara en relación a las iglesias y las empresas mineras que operan en América Latina?

Las empresas necesitan licencia social. Es decir, junto al “riesgo económico”, por ejemplo, a que haya un accidente, o se agoten sus recursos naturales, las empresas saben que existe un “riesgo social” y el principal es que la población se oponga a sus iniciativas. Ese “riesgo social” es esencial a la hora de definir sus estrategias, tomar decisiones económicas, analizar los mercados financieros y en las relaciones comerciales. Es un elemento fundamental en la definición de sus estrategias económicas.

Laa empresas comprenden que uno de los actores que puede ayudarles a disminuir ese “riesgo social” son las iglesias, no solamente la católica. Y es que, en la mayoría de los países de América Latina, las iglesias, la Iglesia católica sobre todo, mantienen una fuerte credibilidad. Es uno de los actores más influyentes y respetados, incluso moral, ético, político, histórico. Entre las organizaciones más diversas, es la que da más confianza.

Por eso, acercarse a las iglesias, significa, de alguna manera, “limpiar la imagen”, hacer un trabajo de “maquillaje”, que permita reposicionar  su marca, su logo e imagen en la sociedad.

Las empresas mineras saben que donde se pongan habrá conflicto, porque lo que ellos hacen no es algo natural, no es algo que se espera de un territorio. Es una “violencia” que se hace a la tierra y a un territorio bajo unas condiciones y las condiciones con las que ellos negocian, lo que ofrecen son condiciones de interés, de ganancia, trabajo y de desarrollo.

Pero estas condiciones las negocian junto a otros impactos, que son impactos sobre la salud y el medioambiente, el futuro de un territorio, la seguridad de una población, el futuro, la permanencia y el enraizamiento en un territorio.

La empresa obliga a la comunidad a hacer un balance y tomar decisiones. Nosotros decimos que lo que ofrecen las empresas son “alternativas diabólicas”. Porque ¿cómo puede alguien decidir si es más importante el trabajo o la salud? ¿Comer o tener agua limpia?  Nadia debería estar obligado a escoger entre esas dos cosas.

La empresa minera sabe que, se ponga donde se ponga, habrá conflicto y desarrolla una serie de estrategias o instrumentos para disminuir este conflicto.

Un instrumento legítimo importante es, por ejemplo, la “negociación de beneficios sociales”, en la que entra toda la cuestión de la sabiduría, de la visión política, el papel esencial de la política de la que se habla m Laudato Si.

Pero oros instrumentos son menos legítimos, más agresivos. Algunos son de seducción, otros son de amenaza, o de espionaje o de infiltración. Ellos tienen todo un elenco de modos de acción de cara a  las comunidades.

En este punto, no cabe duda de que las iglesias podrían volverse un instrumento más para disminuir este conflicto. Lo que las empresas buscan es un mediador entre la empresa y la comunidad. Alguien que se ponga en medio y que se esfuerce en entender las razones de los dos.

Y esto nosotros no lo queremos  porque éste no es el papel de las iglesias, ese debería ser el papel de la política. Las iglesias, por supuesto la Iglesia católica, por su vocación, tiene que escoger el lado de los más débiles, vulnerables y de quienes son amenazados. Esta disputa de posiciones nosotros la entendemos como una de las misiones más claras de la Red Iglesias y Mineria para ayudar a las iglesias a posicionarse.

No lo digo de manera crítica, porque para alguien como un obispo o un cura que no conoce nada de este contexto y se encuentra con una situación de este tipo, puede incluso parecerle natural este papel de mediación, porque la Iglesia lo hizo en otros momentos. Pero conociendo todo este contexto y la historia de muchos territorios, nuestra misión hoy es ayudar a la Iglesia a comprender el riesgo grande de ponerse en medio. Y la misión esencial, como decía el Papa Francisco cuando escribió en 2015 a las víctimas, es escuchar el grito de los afectados. Este es el punto de partida de la Iglesia. Es toda una cuestión compleja.

11ª Romería por la Tierra y las Aguas organizada por Red Iglesias y Minería en Maranhão (Brasil). Foto de Marcelo Cruz

–  ¿Qué ofrecen las empresas a la Iglesia, dinero…? ¿Cómo se puede comprar a la Iglesia?

Hay varios niveles, a veces no es directamente comprarla, hay promesas de inversiones, de restructuración de templos, inversiones de dinero para intereses etc.

Hubo un proyecto interesantísimo de las empresas llamado “Minering Partnership”, aunque luego no se llegó a hacer, donde las empresas se proponían hacer formación para los teólogos, financiar los seminarios, ofrecer formación a los teólogos para reflexionar sobre ética y minería, liturgia y minería, pastoral y minería etc.

A veces se entra a través del dinero para contaminar las ideas, lo cual es muy peligroso.

Pero no siempre se trata directamente de comprar. A veces todo ocurre con una intención aparentemente honesta. En algunos casos hay emresarios y emprendedores que consideran esto como un proceso honesto.

Probablemente algunos de los que fueron al Vaticano tenían intenciones buenas. Pero esto es muy difícil desde una buena posición económica y desde dentro de una estructura que esta haciendo tanto mal. Simplemente decir que se está  dispuesto al cambio sin mostrar cambios efectivos no es coherente. Acreditaremos esas afirmaciones cuando se demuestren cambios directos conforme a lo que tantas comunidades están exigiendo.

–  ¿Cuál sería la recomendación desde “Iglesias y Minería” a las ONG  que buscan el desarrollo de las personas, pero a la vez necesitan financiación de empresas?

No es fácil. Lo que diríamos es primero que nunca es suficiente escuchar el punto de vista de la empresa porque hay departamentos totalmente organizados y preparados para hacer esto (“face washing”). A veces se presentan como empresas sostenibles y justas y que cumplen todos los protocolos. Y es que, generalmente, las empresas más ricas son las que paradójicamente hacen más impactos y logran camuflarlos más.

Aspecto de la contaminación que sufre Piquiá de Baixo (Brasil). Foto Marcelo Cruz para Red Iglesias y Minería

–  ¿Qué le parece el Pacto Mundial y otros mecanismos puestos en marcha por las Naciones Unidas como las negociaciones para elaborar un tratado vinculante para que las multinacionales respeten los derechos humanos ?

Un principio importante es que nunca es suficiente un diálogo de las cumbres de la Iglesia o de las Organizaciones con las empresas. Se debe contar con las informaciones a partir de las comunidades pero el modelo actual nos hace caer en la tentación de olvidarlo. Nuestro punto de referencia y de escucha, nuestra fuente de información y de averiguación de los hechos, son las comunidades.

Esto no significa que la comunidad tenga una visión unívoca. Es muy complejo porque a veces la propia comunidad está dividida. Pero es importante basarnos en el punto de vista de las comunidades tanto en lo que se refiere a conflictos específicos, o arreglar las relaciones con las empresas en los conflictos específicos, como en lo que se refiere a estrategias políticas y económicas.

En cuanto a lograr un tratado vinculante para que las multinacionales respeten los derechos humanos  no es algo que les guste a las empresas y veo que es algo que la Iglesia no siempre apoya. La empresa dice “no, ya tenemos los principios rectores”, pero los  “Principios Rectores sobre las empresas y los Derechos Humano” son como recomendaciones, no obligatorios. Pero hay un movimiento y un grupo de presión de trabajo dentro de la ONU para que sean principios vinculantes con obligaciones, reglas y penas para quien no los cumpla. Pero las empresas dicen que no es necesario y dicen “te garantizo que lo estoy cumpliendo”. Hay mecanismos de fiscalía y de monitoreo, incluso del castigo pero falta la obligatoriedad.

La otra cuestión es el “Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI)”: internacionalmente reconocido y que varios países suscribieron, pero que no se aplican y que son facilmente  sustituidas por consultas voluntarias que a las empresas les gusta hacer.

En cuanto al punto de vista estratégico y metodológico, una es la versión que viene de arriba a abajo y la otra de abajo a arriba. Entonces si la Iglesia, las entidades, los organismos internacionales, etc. se asocian más a una visión que a otra, está claro que favorecen más a un tipo de evolución del sistema que a otro. 

–  Pero está claro que no todas las empresas son malas. ¿Cuál sería el camino para trabajar juntos? ¿Cómo hacer para que las empresas cambien y detectar dentro de las empresas a la gente que quiere hacer las cosas bien?

No es nuestro campo directo, pero este es un tema que sale cuando reflexionamos con las  ONG. Cada vez se promueve más el debate y la reflexión, incluso hacia fuera de las instituciones.  Cada institución tiene sus reglas.

Así como el intercambio de comunidades es muy rico, también entre entidades hay que sentarse para debatir más sobre este tema. Por lo menos al hablar de eso es evidente como se eleva el nivel del discernimiento y de ética. Cuando no se habla se da mucho desconocimiento de las cosas. Pero cuando se empieza a hablar y se dialoga, una reflexión contamina a la otra y creo que es un proceso que sólo puede favorecer la calidad del discernimiento. El diálogo con las empresas es algo esencial.

–  Dice usted que la Iglesia en América Latina se está “enredando” (REPAM, Red Iglesias y Minería) pero también en Europa y EEUU las ONG de Desarrollo de la Iglesia trabajamos en red: como en  CIDSE o en España con “Enlázate con la justicia”¿crees que el trabajo en red es positivo o que quizá la sociedad percibe más bien una maraña muy  compleja?

Desde nuestro punto de vista es justo al revés: nos parece extraña esta distancia, el aislamiento entre una entidad y otra. Tenemos que hablar con ustedes utilizando una gramática en un idioma, despues cambio de idioma gramatical, y las exigencias de uno son diferentes de las del otro. No digo que haya que uniformarse pero percibimos que hay repetición de cosas, de estrategias, de reflexiones.

Quizá alguien crea que estructurar una red mayor sería un gasto de energía, pero a mí me parece lo contrario. Se gasta mucha más energía cuando una organización  hace las mismas reflexiones que otra y ambos no lo saben.

En mi humilde opinión cuando hay campos comunes y redes temáticas iguales, es mas fácil trabajar y encontrar conexiones. El trabajo en red no es un principio teórico sino práctico porque hay muchas necesidades en el mundo que requieren que actuemos en  red y esto es un desafio.

–  Para terminar, usted asegura “luchar no es un verbo intransitivo” ¿Cual sería la lucha? ¿ Contra quién estamos luchando?

Como dice Laudato si, éste sistema es insostenible y es una economía de muerte. Infelizmente, por nuestras coyunturas temporales, hacemos cosas chiquitas, sin proponer alternativas que se puedan promover, o peor aún,  sin decir qué tipo de desmonte se puede hacer con este sistema que quitó a tantos las alternativas que ya tenían.

Mucho de lo que se debe hacer ya lo sabemos: está dentro de nosotros, no está lejos, está en toda la recuperacion de la “cultura del bien vivir”, por tanto en otro modelo.

Estamos luchando contra el reloj del tiempo, contra la urgencia de poner límites que están quedándose cada vez más cercanos y es que nuestra visión se vuelve cada vez mas miope. Nosotros no lo vemos, será que nuestra visión también se hace torpe .

Quizá todo es fruto de la complejidad: cuando más complejo es algo, la tendencia natural es mirar lo particular, lo cercano, mi ombligo. Pero esto mata.

Yo diría que Laudato Si es una “hoja de ruta” muy clara: estamos luchando contra un sistema insostenible. Antes se decía que si decías eso era porque tenías un pensamiento ideológico comunista, pero ahora hay una encíclica la que dice que esta lucha es mucho más importante y más trascendental de lo que creíamos y necesita más cambios que los que hemos logrado hasta ahora.

 

Un momento de la entrevista de Marta Isabel González al padre Dario Bossi, durante su visita a Manos Unidas en marzo de 2017

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Los #refugiados necesitan ayuda para quedarse y para irse” Michel Constantin-CNEWA Líbano

El día que le conozco, la tensión internacional en relación a la guerra de Siria es muy alta. Entre EEUU y Rusia la situación está al rojo vivo después del bombardeo de una base aérea de Asad en lo que ha sido el primer ataque directo de EEUU a Siria desde el comienzo de la guerra hace seis años. Y un día antes, dos ataques suicidas contra iglesias de Egipto han causado 45 muertos. Nuestra conversación no se centra en el terrorismo o en la guerra. Pero sí en sus consecuencias.

Se llama Michel Boutros Constantin, y es el director regional de la oficina de Beirut de la Misión Pontificia-CNEWA-Asociación Católica para el Bienestar de Oriente Próximo, organización socia local de Manos Unidas en Líbano y que fue establecida en 1949, por mandato el Papa Pío XII, después de la II Guerra Mundial con el objetivo de asistir a los refugiados palestinos y a las personas que necesitaran de ayuda.

Ahora, la oficina de Beirut y su misión ha sido ampliada para ayudar, no sólo a los refugiados palestinos, sino también a los libaneses más pobres y a refugiados cristianos de Oriente Medio originarios de Líbano, Irak, Egipto y Siria.

CNEWA tiene por lo tanto programas en cuatro países y sus líneas de acción se dividen entre acompañar a la Iglesia en su tarea pastoral y en la formación de líderes y el desarrollo social y en algunos casos de emergencia para refugiados o durante catástrofes y con independencia de que sus beneficiarios sean cristianos o no, el apoyo llega a través de las iglesias locales, a las que apoyan en su trabajo comunitario.

  • La CNEWA es una organización que ayuda a repartir las ayudas entre otras pequeñas organizaciones. ¿Cómo funcionáis exactamente?

Desde su origen, el objetivo de la Misión Pontificia en la oficina de Beirut y después en otras dos oficinas en Amán y Jerusalén fue coordinar las agencias católicas donantes de todo el mundo que querían ayudar a los palestinos. Se trataba de que ese organismo fuera el que coordinara lo que se recibía y cuándo. Hoy, después de 67 años, muchas ONG tienen sus propios programas, pero aun así tenemos un rol importante en coordinar la ayuda de las agencias católicas donantes. Nuestros donantes son principalmente agencias católicas de Europa y EEUU y Canadá. En Europa tenemos Manos Unidas, Misereor…etc.

Vienen a nosotros porque la Misión Pontificia, no es la Iglesia local, no es maronita, católica, ortodoxa…Es parte de la Iglesia latente y al mismo tiempo, como locales trabajando aquí, conocemos las distintas dificultades y problemas de la Iglesia. Y así, servimos de vínculo entre los donantes del mundo católico y las Iglesias locales católicas del Oriente Medio.

En mi caso, llevo trabajando en la Misión Pontificia desde 1989, más de 27 años y todos mis colegas tienen una experiencia parecida a la mía. Esto nos permite hacer una recomendación real de qué proyecto es bueno, cuál funcionará, cuál no, etc. Por ello, muchos donantes confían en nuestra opinión y recomendaciones. Algunos no quieren enviar el dinero directamente a beneficiarios, sino que prefieren que les llegue a través de nuestras oficinas, que se lo gestionamos, de manera que se aseguran que recibirán los informes a tiempo, que el contenido del informe es el que esperan, etc.

Algunos de los niños refugiados que se benefician de estos proyectos de CNEWA con apoyo de Manos Unidas. FOTO CNEWA para Manos Unidas

Conocemos las exigencias de los donantes y al mismo tiempo las capacidades de los socios y organizaciones locales. Podemos sacar lo mejor de los locales para que entreguen su trabajo a tiempo, por ejemplo. Siempre decimos que no debemos de competir entre ONG o donantes, sino complementarnos. Por eso, en cada proyecto intentamos transmitir una imagen de cooperación, de unión, este es nuestro rol principal.

Trabajamos de manera transparente, solemos decir que este trabajo social debe ser tan transparente como un acuario, donde puedas ver todo lo que hay dentro, incluso en el fondo. Así es como ayudamos a nuestros socios de la Iglesia local, responsables de las necesidades de los refugiados o los pobres. Siempre les decimos debéis hacer las cosas claras, si tenéis una gran propuesta que vais a enviar a cuatro donantes, estos deben de ser mencionados en la propuesta, compartiendo el proyecto global, de manera que sea más fácil para todos. Por ejemplo, si se envía un proyecto de 500.000 euros a Manos Unidas puede que me digan “Imposible, no está en nuestro presupuesto”, pero si se dice que “Hay otros seis donantes que estarían involucrados y que sólo necesitaríamos 60.000 euros”, entonces podría ser viable para todos los donantes y el proyecto saldría adelante.

Michel Constantin, es el director regional de la oficina de Beirut de la Misión Pontificia-CNEWA para Líbano, Irak, Egipto y Siria. FOTO Marta Isabel González/Manos Unidas

  • Pero la CNEWA no sólo ayuda a refugiados cristianos, ¿es así?

No, por supuesto que no. Lo que hacemos es colaborar con la Iglesia Local, pero no sólo me refiero a la Iglesia en sí, sino también a congregaciones o asociaciones laicas, entidades independientes, pero con espiritualidad y valores compartidos con los cristianos. A través de ellos llegamos a todo el mundo, sin importar religión. Por ejemplo, en el Líbano y Siria, el 40% de nuestros beneficiarios no son cristianos y en Irak un poco menos, pero estamos llegando a muchos yazidíes y árabes.

Diríamos que lo esencial es apoyar a las minorías. Por ejemplo, en el norte, existe mayoría kurda y suní, los chiitas son la minoría. En el sur, donde hay mayoría chiita, la minoría son los suníes. Todas las minorías necesitan ayuda. Pero, es cierto que, por ejemplo, en Irak, las minorías musulmanas tienen las mejores zonas geográficas. Y, sin embargo, los yazidíes y los cristianos no tienen tierras de valor.

Los refugiados necesitan ayuda para quedarse y también para irse. Y es que necesitan protección internacional y también financiación para reconstruir sus casas. En ocasiones, sus aldeas han sido liberadas, pero no tienen la seguridad de que al día siguiente vengan y les digan que se vayan de nuevo. No quieren vivir el mismo trauma dos veces y necesitan ayuda pues no tienen forma de vivir. Lo han perdido todo en la guerra.

Pero hay que aclarar que CNEWA no es una agencia especializada en emergencias: actuamos en emergencias, pero luego nos vamos. Y es que nos centramos más en el desarrollo social, que requiere un trabajo continuo y que implica apoyos en educación, formación, salud, creación de empleo y todo aquello en lo que la Iglesia considera que debe apoyar a las comunidades.

Algunos de los pequeños refugiados que se benefician de estos proyectos de CNEWA con apoyo de Manos Unidas. FOTO CNEWA para Manos Unidas

  • Con Manos Unidas están realizando dos programas, uno de salud y otro de educación y formación profesional ¿en qué consisten exactamente?

Estos dos proyectos, son muy importantes en Líbano, no sólo para los refugiados, sino también para las comunidades locales más pobres.

El Karagheusian Health Center, es un centro de salud social en el barrio pobre armenio, pues ha estado habitado básicamente por armenios. Sin embargo, ahora sólo el 40% de la población del barrio es ahora armenia y el resto son la mayoría musulmanes chiítas, provenientes del sur de Bekaa, cerca de Beirut, y refugiados, especialmente de Irak (cristianos) y de Siria(musulmanes) así como algunos kurdos y por supuesto trabajadores migrantes del Líbano que buscan vivir en barrios con rentas baratas. Este centro atiende por lo tanto a 150.000 personas y es el centro más grande y avanzado de la zona.

Es importante recordar que en Líbano no tenemos hospitales públicos como en Europa. Sólo hay un hospital, que está cerrado ahora y está en Beirut. Los demás son privados y muy caros. Una consulta de oftalmología, por ejemplo, cuesta 60 o 70 euros por persona. Esto sólo la consulta. Por lo tanto, si las personas no tienen un seguro privado no irán nunca a hacerse una revisión de salud y estas familias pobres que viven en este barrio de bourj hammoud, no irán a un médico privado pues no se lo pueden permitir. En este centro, sin embargo, pueden ir a la consulta por 4 dólares y recibir la medicación gratis. Además, para aquellos que no puedan pagar los 4 euros, encontramos sponsors que puedan cubrir este pequeño importe.

Y siendo más económico, sin embargo, es uno de los centros de más calidad del país, pues las más importantes universidades en medicina y grandes médicos del país que son profesores de esas universidades de Líbano, vienen con estudiantes para ayudar. Por lo tanto, no sólo es barato, sino que cuenta con algunos de los mejores médicos de Oriente Medio.

Aspecto de las clases de informática que han sido posibles gracias a los proyectos apoyados por Manos Unidas. foto CNEWA para Manos Unidas

  • ¿Cómo es vivir y trabajar en una zona tan crítica como Oriente Medio y rodeados de guerras, tensiones bélicas y atentados?

Como ya he dicho, tenemos programas activos en cuatro países, Líbano, Siria, Egipto e Irak. Cada uno de ellos tiene distintas configuraciones política y social y por tanto sus necesidades son distintas.

Empezando por Líbano, por ejemplo, se trata de un país lleno de refugiados. Por un lado, suponen una tercera parte de la población de Líbano, lo que supone un problema a nivel infraestructural, en educación, número de colegios… Los refugiados no tienen plaza en buenos colegios, no hay suficientes hospitales para ellos. El gobierno es débil en Líbano y no les pueden proporcionar ayuda. Estos sirios están sufriendo y al mismo tiempo están compitiendo con los libaneses por los pocos puestos de trabajo que existen. Líbano no es un país rico o industrial, ni siquiera es un país del petróleo, los pocos puestos de trabajo que hay son en agricultura o construcción, que está disminuyendo ahora. Esto está creando tensión entre las dos poblaciones. Lo que en estos momentos es necesario en Líbano son ayudas para nuevas infraestructuras para colegios, hospitales, de todo.

Lo que estamos haciendo como Misión Pontificia son dos programas principales. El primero de educación, destinado el 70% a refugiados, de Irak y Siria, y el 30% a libaneses que necesitan apoyo escolar por las tardes para recibir una educación real. La mayoría de los sirios no son cristianos, los iraquíes son cristianos y los libaneses son en su mayoría cristianos pues los musulmanes a quienes ayudamos viven en grupos en aldeas cristianas, con quienes se está abordando la convivencia en paz, la unión de las comunidades, la escolarización de los niños. Con este programa estamos llegando a 3.000 estudiantes cada año. Este ha sido el cuarto año. El segundo programa, es de salud, para los más pobres de entre los pobres incluye igual que Karagheusian, otros dos centros de salud de día (en ellos las personas no son ingresadas). O sea, tres en total.

Pero es imprescindible llegar a los jóvenes que terminan el colegio. Estos jóvenes deberían ser educados de alguna manera, bien yendo a la universidad o bien por medio de una cierta formación técnica para enseñarles un oficio, para que sean capaces de trabajar. Muchos sueñan con poder venir aquí a Occidente como refugiados o a Siria de vuelta. Si llegaran a conseguirlo, de esta manera podrían encontrar un trabajo en la construcción o como mecánicos, por ejemplo. Por tanto, este programa sería la oportunidad de mejorar la adaptación de los refugiados. Muchos tienen el problema de que han dejado el colegio, y cuando ya tienen una edad más avanzada, 21 años, por ejemplo, no quieren volver al colegio y estar sentados con compañeros de 12 años. Tenemos que ser realistas y hacer programas ad hoc para ellos, para ayudarles a tener éxito. El colegio no es suficiente para garantizar el éxito.

Una imagen de una de las últimas visitas de Manos Unidas a Líbano. Foto CNEWA-Manos Unidas

  • En este contexto tan compleja ¿alguna vez tenéis miedo?

Vivimos con miedo cada día, porque los refugiados no viven en campamentos adecuados de 100.000 o 200.000 personas, sino que hay muchos pequeños campos, en algunos puede que haya 100 personas. En Líbano tenemos 36.000 asentamientos, y más de 18.000 grandes asentamientos. Algunos son simplemente una familia con algunas tiendas mientras que los grandes surgen de juntar estas familias en un solo área considerándolos un solo asentamiento.

Y es que, en Líbano el gobierno se niega a llamarlos campamentos porque no los considera refugiados. Para nosotros son desplazados, no refugiados. Si fueran refugiados tendrían derechos, por ejemplo, los niños nacidos obtendrían la nacionalidad. En este caso, sólo se les acepta como invitados, como desplazados, sin derechos políticos ni sociales, pues el gobierno no podría llegar a todas esas personas.

En una resolución de las Naciones Unidas, están siendo reconocidos como refugiados, pero el Líbano no reconoce este acuerdo, por lo que no es responsable por no considerarlos refugiados. Por eso Líbano no es capaz de controlar estos campos y asentamientos. La gente puede entrar y salir a su gusto, no es como en Turquía o algunos campos de Jordania, donde se tiene un acceso controlado al campo, donde existen registros de las personas que allí viven, de sus movimientos, donde se obtienen permisos para salir unas horas, y si la persona no regresa la policía le va a buscar. En Líbano no existe eso. Ellos hacen el campamento, lo mueven, van y vienen y nadie les pregunta nada. Esto es muy peligroso pues se trata de personas necesitadas, algunos muy fanáticos, que se infiltran en nuestras comunidades y nosotros no tenemos información alguna.

Por eso llega el miedo. Por un lado, a nivel de seguridad, no es seguro. En segundo lugar, a nivel social, se trata de culturas diferentes. Muchos son musulmanes y podrían mirar raro a la comunidad local. En último lugar, a nivel laboral compiten con la población libanesa en todo. Incluso un médico sirio, que no tenga la licencia de ejercer como médico en Líbano, está trabajando de manera ilegal ofreciendo precios más bajos por sus consultas. El médico libanés cobra entre 40 y 70 euros por consulta y el sirio recibe 5 euros.

Equipamiento del Karagheusian Health Center financiado por Manos Unidas- Foto CNEWA para Manos Unidas

  • ¿Qué les dirías a los españoles que quieren ayudar a Manos Unidas para ayudaros a vosotros?

Les diría que los cristianos en Oriente Medio y todas las minorías religiosas están en peligro por su fe y religión y no por ser parte de la guerra. Los cristianos y yazidis nunca fueron parte de la guerra, pero sí son víctimas de ella. Y no se trata sólo de las noticias en los medios de comunicación, se trata de personas reales sufriendo cada día. Son personas que necesitan ayuda, y sin ayuda no pueden vivir como seres humanos. Necesitan ayuda para quedarse o irse, en cualquier caso, necesitan ayuda. Las minorías en Irak, Siria, Líbano y demás países, están descontentas por la manera en la que Europa ha dado la bienvenida a muchos refugiados que han entrado en Europa de manera ilegal, mientras que imposibilitan la llegada de refugiados por medios legales, lo que se traduce en discriminación. Todos aquellos que no querían ir a Europa de manera ilegal, confiaban en que si presentaban su caso por medios legales serían aceptados. En muchos casos ni siquiera tuvieron la oportunidad de presentar su caso y ahora se sienten atrapados.En Irak no pueden vivir en sus comunidades, en su país, tienen más oportunidades si se van, pero están atrapados. No se pueden ir, necesitan ayuda.

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Entrevista realizada por Marta Isabel González. Fotos de CNEWA y Manos Unidas

 

“El cambio climático es vida o muerte para las familias agricultoras” Félix Almendras, Bolivia

Se llama Félix Almendras Barón, está casado,  tiene 4 hijas y es el gerente de proyectos en PROAGRO, institución socia y amiga de Manos Unidas hace muchos años y a la que lleva 27 años vinculado. Esta organización está en el departamento de Chuquisaca, en el sur de Bolivia, en la región denominada Valles de Bolivia, realiza intervenciones de desarrollo rural para mejorar la vida de la población, en su mayoría de la etnia quechua.

Félix ha visitado hace unas semanas los Servicios Centrales de Manos Unidas y he podido  hablar con él para que nos cuente mejor toda la labor que se realiza en Bolivia y con motivo del Día Internacional de la Madre Tierra,  que se ha celebrado este 22 de abril,  aquí lo comparto:

¿Cómo acaba un radiólogo y licenciado en Derecho en PROAGRO donde ahora eres gerente?

Primero hice la formación de radiología, que es una carrera técnica de la rama de salud y cuando hice mi trabajo de campo en el hospital, conocí a uno de los responsables de proyectos de salud de PROAGRO para Zudañes, quien me invitó a acompañarle en un trabajo que ellos en ese entonces hacían sobre el mejoramiento de viviendas en lucha contra el mal de chagas. Yo tenía la formación de salud y me interesó lo que hacían y ayudé los primeros meses como voluntario en la capacitación de mujeres sobre el mal de chagas, la importancia de que las mujeres visibilizaran el mal de chagas como un problema endémico en la zona. Las familias convivían con el vector, que es un bichito que estaba en el interior de la casa, y nunca relacionaban esta convivencia con los problemas posteriores como la muerte súbita a través de un problema cardíaco… Lo que pasaba es que esta población al haber convivido toda la vida con el animal nunca relacionaba que muchas muertes estaban ocasionadas por la forma en la que estaba construida su vivienda. Fueron esos meses en que hacía de apoyo como voluntario lo que me inclinó a trabajar en este sector. Una vez salí de la universidad me vine a hacer el trabajo de campo como promotor de campo en proyectos de salud. Ese es el origen de mi entrada a la institución que tiene relación con mi pueblo, pero también con el inicio de la conclusión profesional.

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Y la relación con Manos Unidas desde PROAGRO, ¿cuándo comienza?

Hace muchos años, casi veinte años. Ha sido siempre la entidad amiga con quien hemos ido respondiendo varios desafíos orientados a proyectos de inversiones importantes. PROAGRO tuvo y tiene una gran fortaleza en gestión organizacional con una importancia presencia en numerosas zonas así como una capacidad permitió y permitirá ojalá, en tanto podamos, responder a la exigencia tan competitiva en la presentación de proyectos de cofinanciamiento.

¿Qué trabajo realiza PROAGRO para luchar contra la desigualdad social y la pobreza en Bolivia?

Nosotros no somos llamados a solucionar la pobreza. Reconocemos que hay un proceso en curso de mayor descentralización, de una participación local, de un empoderamiento campesino, de varios ejemplos de participación en diferentes niveles. Sin embargo, vemos que infelizmente el sector público o no tiene políticas claras que pasen más allá de un gobierno o desarrollan acciones muy coyunturales y con grandes errores y dificultades. Entonces vamos proponiendo al escenario del país y a partir de nuestra región modelos.

Así llevamos a cabo tres acciones que para nosotros son pilares fundamentales: educación, siembra y cosecha hidroproductiva y el fortalecimiento de actores locales.

En el primero de ellos, nos enfrascamos a desarrollar un modelo de formación educativa sociocomunitaria que se llama yachayhuasi, las “casas del saber”. Asumimos que la población fundamentalmente, los niños/niñas, desarrollamos todo un modelo de educación. Ocurre que la pirámide de educación es la siguiente: en una población de 10.000 habitantes puede haber un promedio de unos 3.000 niños en edad escolar. A estas casas del saber nosotros le incorporamos un modelo de gestión comunitaria, que es una especie de internado rural. ¿Por qué se gesta esto? El internado rural, gestionado por ellos, intenta suplir la grave situación de escolaridad en la que está el área rural.

Bolivia tiene una población muy joven, puede haber unos 4 o 5 niños por familia. Entonces siendo así, de una población promedio por municipio de 10.000 hay unos 3.000 niños en el sistema escolar. Acceden un gran porcentaje, se ha mejorado bastante respecto al acceso, pero el 85% de esa población sólo llega al nivel básico, al nivel primario. Y esto es por un factor, nos damos cuenta que hay un factor de fondo: la dispersión de la comunidad. ¿Cómo es posible que una población de 10.000 habitantes dispersa en unos 200km2 pueda acceder a un colegio que hay sólo en el centro poblado? Puede este centro poblado estar a 70km de aquí, es imposible que las familias vayan caminando esa distancia. Un factor de este problema de escolaridad era por tanto el acceso. Por mucho que los niños quieran ir a seguir los cursos, había una escuelita en su comunidad, pero una escuelita del primer al tercer o cuarto grado y si querían seguir estudiando tenían que ir muy lejos. ¿Cómo llegas? Entonces propusimos al sistema hacer núcleos en cada región que les permita acceder. Un núcleo educativo es una reunión de dos o tres escuelas del entorno. Ofrecer un sistema de educación hasta secundaria o el intermedio que les permita acceder a ellos.  Se ha fortalecido la creación de los núcleos educativos. Pero para que llegue al núcleo el niño aún todavía tiene que recorrer una o dos horas todos los días. Por eso armamos la yachayhuasi, junto al núcleo se arma el internado. Esto hace subir hoy el nivel de escolaridad, más del 60% de los niños ya han pasado el nivel del ciclo intermedio y hay un porcentaje que seguirá el bachillerato. Trabajamos este modelo, proponemos al sistema este modelo con varios proyectos. Para eso hemos hecho proyectos para infraestructuras, para fortalecer el modelo de gestión, para acompañar los procesos de capacitación, toda una serie de proyectos con varios temas. Es uno de los ejes de nuestra intervención que está ligado además a “x” población, niños y niñas con mucho protagonismo.

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Un segundo componente es atacar todo lo que es la estrategia hidroproductiva que otra vez tiene algunos datos. El 95% de la población, bueno ojo, el 100% de la población que vive en el área rural es agrícola. 100%. Todos son quechuas. Entonces los ingresos del 100% de la población de área rural dispersa provienen de la agricultura. Por lo tanto, su subsistencia está basada en la agricultura. Mira lo alarmante: el 95% de esa población tiene sus terrenos a secano, sólo siembra en periodo de temporal, se llama así. Y sólo el 5% restante de la población tiene algún acceso a riego, porque está ubicado cerca de algún río, cerca de alguna fuente de agua natural y tienen esta posibilidad de acceder al agua. Y esto se traduce en varios problemas. Si uno divide los meses de enero a diciembre entre 12, ¿cuándo llueve? Hay cuatro estaciones. Pero últimamente en Bolivia no sabemos cuándo son las estaciones.

¿Esa situación de irregularidad de las lluvias tiene que ver con el cambio climático?

Sin duda. El cambio climático lo está modificando todo.  Normalmente llovía en la temporada de verano en el mes de noviembre y se iban las lluvias en marzo – cinco meses de lluvia cuando el periodo es normal. Hoy y desde los últimos 20 años, llueve sólo tres meses. O sea, mira el cambio climático. Una de las cosas que uno ve en los escenarios de investigación, técnicos o medios de prensa, o la propia comunicación, creemos que el cambio climático es investigación, ciencia, o no sé qué… El cambio climático significa vida o muerte para las familias que basan su vida en la agricultura. Es vida o muerte. Es quedarte en un lugar en el que no sabes cuándo va a llover o cuándo va a terminar de llover. Entonces si estas familias, este 95%, sabían que había que sembrar en noviembre y no ha llovido en noviembre, pueden sembrar en diciembre y no ha llovido en diciembre, ¿qué hacen? ¿Cuál es el problema?

La base de la alimentación son tres o cuatro cultivos: maíz, papa y trigo. Cultivos tradicionales cuyo ciclo agrícola está entre cuatro y cinco meses. Entonces te imaginas: si no sembré en noviembre, a la suerte, con el riesgo que sea, siembro en diciembre, si no he sembrado en diciembre, este cultivo ya no va a llegar en el ciclo agrícola normal del periodo. Podrá llegar si ocurrió algo y hay una lluvia, o podrá cortarse, pero la cantidad que debió producir normalmente se acorta.

El cambio climático no es investigación, no es sólo que haya subido la temperatura, “x” grados en “x” zonas y eso esté provocando alguna situación de descompensación o descontrol. El cambio climático para el campesino ha sido y está siendo cuestión de vida o muerte respecto al lugar que siempre vivió, que siempre consideró su casa, su terreno. Muchas familias nos han dicho “ya creo que nos deben ayudar a pensar qué es lo que vamos a hacer, cuál va a ser el nuevo destino que vamos a tener”. Están desorientados, porque el cambio climático ha roto su esquema de vida rural.

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Hasta los refranes han cambiado. Ya no vale decir “para san Andrés tenemos que sembrar”. O “para todos los Santos (el 1 de noviembre) debió estar surcado”. Los campesinos están desorientados. Ha cambiado la naturaleza, y esto ha vulnerado el control de la cosmovisión. La cosmovisión campesina tenía mucho valor no sólo sociocultural. La cosmovisión era una estrategia de vida. Y esa forma de vida natural, ha sido vulnerada. No es mi pensamiento, pero recojo el pensamiento de un amigo que dijo de nuestra estrategia hidroproductiva lo siguiente: “el agua para nosotros es semilla de vida y cuando has hecho la siembra vía cosecha de agua”, decía, “nos están volviendo la semilla de vida”. Me llegó muy adentro, porque refleja que la semilla es la que te da nueva vida, la que sigue un ciclo. Pues el agua para ellos es una cosa similar, es semilla.

Explícanos mejor esta estrategia hidroproductiva ¿Cómo “siembra el agua” PROAGRO?

Este es otro tema, la regularidad, es irregular, no sabes cuándo empieza la época de lluvias ni cuándo termina. Entonces imagínate la situación, ¿qué hacer ante esta situación? PROAGRO plantea en este periodo una nueva estrategia y desarrollamos desde el 2003 más o menos un modelo, que nosotros denominamos “siembra y cosecha hidroproductiva”. Significa, proteger las fuentes de agua, por lo tanto, sembrar el agua. Cosechar el agua, aunque llueva tres meses, aunque lo haga de manera irregular, pero en algún momento llueve. En qué formas cosecharla, preservarla, evitar que lo que llegue de la lluvia se vaya, y se quede de alguna forma, agarrándolo incorporarlo a la parte productiva. Entonces cómo desarrollas ese modelo de siembra y cosecha hidroproductiva.

La realidad. Bolivia, y los Valles en donde nosotros estamos es arrugadísima, no somos ni cordillera ni llano, no hay zonas planas. Sin embargo, a pesar de esas condiciones hemos encontrado formas de cosechar el agua. No es planito planito, tiene algún nivel de inclinación y hemos encontrado en esa desventaja tres formas de cosechar el agua.

La primera la represa. En la dispersión de las comunidades, las casas están ubicadas de manera dispersa, pero por alguna forma de unión. El derecho propietario en Bolivia se da porque somos poseedores de las tierras de ex-haciendas. La colonia española exigió alimentos para llevar a los mineros y ellos armaron haciendas en los lugares rurales. En torno a una hacienda estaba toda una comunidad, para producir alimentos para abastecer a los trabajadores mineros que después tenían que traer la plata como podían. Entonces se organizaban en comunidades, hay comunidades de 50, 60, 70 familias de promedio, no más. Y éstas viven dispersas. Entonces en esa dispersión encontramos algún lugar donde la cuenca viene y se hunde- ya son temas más técnicos- un estrecho con roca donde podamos identificar un lugar donde podamos hacer una represa. Hemos hecho unas joyas. En 2012 hemos presentado al gobierno de Cataluña, 8 represas, 300 atajados y 15 pozos revestidos.

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Hemos tejido una estrategia: que en estas cárcavas podamos hacer una represa que almacene de 80.000 a 100.000 m3 de agua y que los conduzca hacia los terrenos de 30, 40 o 50 familias. Entonces has creado un atajo para que el agua de la lluvia entre a la cabecera y se acumule.

Entonces esta forma de cosecha es casi comunitaria. Como verás, para varias familias para muchas hectáreas, que están en torno a la cuenca baja. Se ubica en la cuenca alta y cuenca abajo ubicas los terrenos y vas distribuyendo. Pero no todos viven en la cuenca baja, puede que haya otra comunidad metros más arriba. Entonces este es el primer modelo, represa.

El segundo modelo es el tanque ferrocemento. En las tierras de las familias dispersas, en algún lado hay un pequeño ojo de agua, del que salen unas gotas de agua que se pierden. Entonces proteger ese ojo de agua, conducirlo a un tanque ferrocemento y después distribuirlo en parcela. Entonces ¿qué estás haciendo? Otra vez estás sembrando, porque estás cuidando ese ojo de agua. Evitas que se deteriore, le pones una pequeña protección, le pones plantitas, forestas el área, y el agua que sale la conduces a un tanque ferrocemento, que después irá a dos, tres o cuatro familias. Es otra forma de sembrar y cosechar el agua.

Y finalmente la tercera, son las kochas, lagunas o atajados, se llama de diferentes formas. De igual modo, en algún lugar hay y lo que haces es construir más o menos de este tipo. Todo depende de dónde vayas a captar el agua. El agua no llega de la lluvia, ojo. Estás hablando de 100.000 o 200.000 m3 de agua. Estás entre 10 y 20 m3 de agua. Y uno dice, siendo tan poco, ¿qué ventaja tiene? A diferencia de la represa que se llena una sola vez al año por la lluvia, ésta puedes llenar, regar y volver a llenar, entonces se hace un reservorio. En otros casos, que no se cosecha el agua, se intenta encontrar una pequeña cárcava, y no muy parada, porque esto es tierra y se intenta conducir el agua de lluvia de algunas cárcavas y cuando llueve la gente lleva el agua hacia su laguna/atajado. Entonces cuando llueve antes iban y se ocultaban en su casa, ahora no, ahora salen y conducen el agua hacia su laguna/atajada. Se hacen unas pequeñas obras de arte, que son sedimentadores chiquitos, para evitar que se llene de tierra. Y cuando se llena mucho también tienen unos pequeños vasos que se llaman vertedores de excedencia, para que cuando se llene mucho el agua salga y no lo tumbe. Y luego tiene una pequeña cámara de salida, una vez lleno y cosechado el agua. Otra vez, ¿cuándo cosechas esto? Empiezan las lluvias y cuando empiecen en noviembre o diciembre, ellos empiezan a cosechar el agua. En este periodo, de noviembre a marzo, no llueve más.

¿Qué hacéis con el agua que se ha cosechado?

Has cosechado en este periodo en la represa, en el tanque ferrocemento o en el atajado, en los tres procesos. ¿Qué ciclos agrícolas hay? Los mismos que en España, pero en otros meses. Primer ciclo agrícola temporal o común ¿Qué haríamos con el agua que en este tiempo hemos cosechado? Cuando seca, se ha sembrado la papa, ha salido la papa, está muy bonita y se ha cortado la lluvia. Usan la represa, y complementan el ciclo de este periodo temporal. Por eso se llama riego complementario. Entonces, con el tanque, con la laguna o con la represa cuando el ciclo de lluvia se ha hecho informal y justo el maíz estaba por botar el choclo, que debe terminar, se ha cortado la lluvia. Entonces, abres la represa y complementas. Has garantizado el ciclo normal.

Segundo aporte, normalmente hacen aún segunda siembra, que allá lo llaman misca. Este periodo de siembra normalmente va desde el mes de julio hasta el mes de octubre. Por este periodo de misca es por el que pelean por cosechar el agua: lleno mis represas, ha terminado la lluvia, ha pasado un poco el frío, y en estos meses hago mi segundo cultivo.  En algunos casos, papas más rápidas o choclo más rápido…

Pero además acá hay una ventaja. Como todo el mundo siembra papa, maíz y trigo en este periodo su precio también baja. Pero como no todos siembran, papa, maíz y trigo en este otro periodo, el precio sube por lo tanto tiene más rentabilidad. Entonces por un lado has tenido un nuevo periodo, pero además con mayor rentabilidad. Dos periodos en los que rápidamente las familias hacen uso del agua. Hoy hay nuevos cultivos mucho más rápidos. Por ejemplo, las papas introducidas, las holandesas tienen ciclos muy cortitos, 40, 45, 50 o 60 días. En dos meses las papas salen. Entonces algunos han llegado a crear un tercer periodo, que lo llaman el postrero que va de marzo a junio y completa el año. Es decir, tienes el temporal normal, el misca en este periodo y algunos se animan a este otro cultivo, depende donde esté ubicado. Hace mucho la propia capacidad familiar de invertir, de arriesgar, de tener el agua cosechada, etc. Cuando nos visitasteis desde Manos Unidas la última vez, una familia aseguraba a vuestros compañeros “señor con este cultivo estoy sacando mi tercera cosecha”. Y claro mucho más mérito, lo dijo además orgullosamente.

Esto mejora la seguridad alimentaria de la población, porque lo que has cosechado lo vas dividiendo, un porcentaje para tu consumo, otro lo vas vendiendo, con otros haces cambios. Entonces les estás dando a las familias opciones de tomar decisiones propias, como derecho propio. Entonces como verás en este periodo habrá que hacer modelos de gestión que sean asimilados y compartidos por las propias familias a nivel de prueba. Entonces desarrollamos estos modelos para que se traduzcan en políticas públicas.

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El tercer pilar del trabajo de PROAGRO es el fortalecimiento de las organizaciones ¿en qué consiste exactamente y cómo se logra?

Primero reconoces que hay alcaldes, que hay autoridades, que hay dirigentes que deben gestionar procesos de manera conjunta Hay muchos proyectos, por ejemplo, te voy a comentar el proyecto que ahorita estamos gestionando con Manos Unidas. Es una suma de los dos últimos, no el educativo.

Nosotros tenemos algunas acciones que son conjuntas para todos, sin necesidad de sólo ser ejes transversales, sin necesidad de diferenciar la intervención, hay algunos elementos que es fundamental considerarlos: población, facilitar la participación de ciertos sectores de la población, fundamentalmente niños y niñas, es un elemento principal en todos los procesos. Mujeres, que deben ser consideradas también de manera equitativa de acuerdo al rol que desarrollan, y adultos mayores. Ocurre que por este tema de la migración son los adultos mayores los que están asumiendo roles de cabezas de hogar. En un primer momento eran sólo mujeres, ahora mujeres y hombres, pero sólo adultos mayores, ya viejitos. Por tanto, considerar que todos los proyectos tengan acciones inclusivas y de participación de ellos. En este aporte, trabajamos mucho en este tema, el fortalecimiento de actores locales, sistematizando procesos, trabajamos con varios.

Pues en torno a todo esto es en lo que se centra nuestro proyecto actual con Manos Unidas y con cofinanciación del Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo. Y recoge dos de las tres estrategias fundamentales de nuestra organización: la siembra y cosecha hidroproductiva y el fortalecimiento de las instituciones locales.   PROAGRO está territorialmente en Chuquisaca en 8 de los 12 municipios en que están divididos. Entonces en cada uno de los espacios territoriales tenemos áreas de intervención.  Nosotros trabajamos el proyecto en la zona centro, en el municipio de Tomina, con la propuesta del proyecto.

Entrevista realizada por Marta Isabel González.  Fotografías de proyectos: PROAGRO para Manos Unidas

La falta de oportunidades de las mujeres en el mundo rural #DiadelaMujer

Esta semana se ha celebrado el Día Internacional de la Mujer[1] y desde Manos Unidas siempre sabemos que este día es una oportunidad muy especial para denunciar que la pobreza tiene rostro de mujer y recordar que desde su fundación hace 58 años promueve proyectos de desarrollo especialmente centrados en la mujer, protagonista esencial en su trabajo en educación para el desarrollo y en sus proyectos de cooperación que realiza en todo el mundo. Así, el último año Manos Unidas realizó 75 proyectos de cooperación destinados especialmente a la mujer que beneficiaron directamente a 220.331 mujeres y con un importe de 4.889.516 euros, lo que supone el 12% de su inversión en proyectos de desarrollo.

Este año, el Día Internacional de la Mujer se centra en el mundo laboral y en el 5º Objetivo de Desarrollo Sostenible[2] que la ONU se ha marcado para lograr que en 2030 nuestro mundo sea un “planeta 50-50” con verdadera equidad de género. Manos Unidas trabaja por la igualdad entre hombres y mujeres, requisito necesario para acabar con el hambre en el mundo y denuncia que millones de mujeres no tienen acceso, en igualdad de condiciones, a trabajos dignos, saludables y remunerados justamente.

Si nos referimos al ámbito agrícola, la ONU destaca[3] que las mujeres representan el 43% de la fuerza de trabajo en los países en desarrollo (el 20% en América Latina y el 50% en Asia y África) y realizan un aporte fundamental a la agricultura en estos países. Pese a ello, estas mujeres obtienen su sustento en el mundo agrícola casi siempre de manera informal y sin remuneración, controlan menos tierras que los hombres (menos del 20% de quienes poseen tierras son mujeres) y además tienen un acceso limitado a los insumos, las semillas y el crédito, lo que les dificulta la posibilidad de beneficiarse de muchas oportunidades económicas.

Por eso, en este Día de la Mujer, Manos Unidas destaca algunos proyectos y procesos de desarrollo exitosos que apoya en Guatemala y Perú centrados en la mujer en entornos rurales.

GUATEMALA. LA LABOR DEL MOVIMIENTO DE TRABAJADORAS CAMPESINAS

En las regiones de Altiplano y de Costa y Boca-Costa de Guatemala la situación de las mujeres campesinas es de desigualdad en cuanto al trabajo y al salario que reciben. Por ejemplo, y tal y como algunas mujeres relatan, aunque el salario mínimo ronda los 87 quetzales, las mujeres pueden recibir tan sólo 20 Q. A la discriminación económica, estas mujeres añaden en muchos casos la explotación y acoso sexual por parte de los dueños de las fincas donde trabajan y la violencia doméstica machista que sufren.

Con el objetivo de solventar esta situación, Manos Unidas apoya desde hace cinco años al Movimiento de Trabajadores/as Campesinos/as-MTC de Guatemala en un proceso de desarrollo que en los últimos tres años está especialmente centrado en las mujeres que, en el caso del Altiplano, son mujeres indígenas mam. Se trata de apoyarlas en su capacitación, para fortalecer su economía familiar y lograr la seguridad alimentaria a través de la producción y comercialización de alimentos.

Con motivo del Día de la Mujer el Consejo de Mujeres de estas regiones ha elaborado un “manifiesto” titulado “Despertemos el sentir de vivir en armonía” y que muestra tanto el sentir, como las dificultades e injusticias a las que cada día se enfrentan estas mujeres, pero también los frutos del avance en el conocimiento y reconocimiento de sus derechos y de las oportunidades que tienen gracias a este proceso de desarrollo que están viviendo. (leer manifiesto “Despertemos el sentir de vivir en armonía”)

Mujeres del MTC-Movimiento de Trabajadoras Campesijnas de Guatemala. Foto Raquel Carballo/Manos Unidas

PERÚ. LA LUCHA DE LAS MUJERES AYACUCHANAS POR LA PROPIEDAD DE LA TIERRA

En Perú, las mujeres que se dedican a la actividad agropecuaria representan el 30.8% pero de cada 10 propietarios de tierra, 7 son hombres y 3 mujeres. Estas cifras evidencian que, pese a que  trabajan la tierra, no acceden a ellas como propietarias y tampoco deciden sobre el uso de las “tierras comunales” ya que no son consideradas “comuneras calificadas”, que es el título que les otorga la propiedad de las tierras y la posibilidad de participar en las juntas directivas.

Parar solucionar esta situación de inequidad, concretamente en la región de Ayacucho, Manos Unidas apoya a su socio local SER (Servicios Educativos y Rurales), con cofinanciación de la AACID (Agencia Andaluza de Cooperación) de la Junta de Andalucía, en un proyecto bianual que comenzó en diciembre de 2015 y que persigue empoderar a las mujeres de 10 comunidades campesinas de la provincia de Huamanga para que, además, logren ser propietarias de las tierras.

Hasta la fecha ya se ha conseguido que en 7 de estas comunidades se hayan modificado los estatutos favoreciendo la incorporación de las mujeres como “comuneras calificadas”, con derecho a voz y voto. De hecho, y aunque el proyecto aún está realizándose, 490 mujeres ya han sido reconocidas como “comuneras calificadas”, y, de ellas, 13 ocupan cargos en 8 Juntas Directivas Comunales.

Con motivo del Día de la Mujer, Raquel Reynoso, presidenta de la SER destaca en un artículo que ha escrito con motivo de esta celebración, que “es fundamental que las mujeres formen parte de las directivas de las comunidades y las organizaciones indígenas para que participen en la toma de decisiones sobre la tierra y el territorio”. (leer artículo)

Mujeres ayacuchanas beneficiarias de este proyecto de Manos Unidas y la Junta de Andalucía- Foto SER Perú/Manos Unidas

OTROS TESTIMONIOS DE MUJERES DESDE PERÚ

También en Perú se han recogido estos testimonios de mujeres que han sido beneficiadas por proyectos agropecuarios apoyados por Manos Unidas. En Puno, junto a la Red Andina de Desarrollo y Corresponsabilidad (CODENET), se financian proyectos de apoyo al desarrollo de los procesos productivos y comerciales de la crianza de truchas para las comunidades indígenas Quechuas y Aymaras asentadas en los Uros (islotes flotantes) del Lago Titicaca. Asimismo, en Cuzco, el Centro Guamán Poma, y gracias a la financiación de Manos Unidas, ha logrado que cerca de 800 familias hayan mejorado su salud y su alimentación gracias al desarrollo y mejora en la actividad agropecuaria.

Iniciativas como estas destacadas por Manos Unidas, dejan patente que el adecuado apoyo y acompañamiento en el desarrollo de las mujeres en el entorno rural es garantía de éxito y tiene un efecto multiplicador que beneficia a toda la comunidad.

Abrazos de misericordia

Cuando le conoces, no lo olvidas. Es muy alto, grande. Te da abrazos enormes, de oso. De oso de peluche. Y además es muy alegre, con esa inocencia y bondad, como la de un niño.

Habla muy rápido, con mucho acento  “paraguayo”, tanto que los primeros minutos te cuesta entenderle… Pero cuando se pone más serio, sus palabras se vuelven claras, certeras, y su mirada se concentra dando  énfasis a cada idea y te mira de manera directa, casi desafiante, como un toro antes de embestir.

El Padre Luis Arias (19/8/1961, Coronel Oviedo) es el Capellán de la cárcel de Tacumbú de Asunción y Responsable de la Pastoral Carcelaria de Paraguay. Y es un sacerdote de vocación tardía después de pasar un tiempo con el Movimiento Neocatecumenal en su casa de Jerusalén. Muy pronto celebrará sus 12 años de sacerdote (5/3/2005), pero su vocación es muy clara y concreta como él explica sin tapujos: “Yo estoy llamado para la cárcel, no sabría qué hacer en una parroquia”.

El padre Luis Arias abraza a un preso del Penitenciario de Tacumbú (Asunción)La cárcel de Tacumbú, en Asunción, no sale en los últimos rankings de las peores cárceles del mundo pero sí es, sin embargo, una de las que más hacinamiento vive de América Latina. Su población interna, unas 3.400 personas, viven con gran dificultad porque duplican la capacidad de unas instalaciones que tampoco reúnen los requisitos elementales. Es la mayor cárcel de Paraguay y la situación de muchos presos, pese a los esfuerzos de sus responsables, como el recién llegado director Luis María Villagra, es inhumana, con las mafias campando a sus anchas y muchas diferencias y clasismo entre los presidiarios.Dos presos practican boxeo en el patio principal de la cárcel de Tacumbú (Asunción, Paraguay). Foto: Marta Isabel González

Para el Padre Luis todos ellos merecen una oportunidad, todos tienen una enorme dignidad, la de seres humanos e hijos de Dios  y como ha afirmado  el Papa Francisco “todos somos pecadores y, muchas veces, somos prisioneros sin darnos cuenta, (…) Ante Dios nadie puede considerarse justo (cf. Rm 2,1-11). Pero nadie puede vivir sin la certeza de encontrar el perdón” y si no entendemos que los presos de las cárceles necesitan el perdón, es que aún no nos conocemos de verdad y no hemos vivido y comprendido nuestra condición límitada y el perdón que recibimos de Dios de manera gratuita e incondicional.

El ex presidiario José "Dolores" Ramírez y el padre Luis Arias en la panificadora donde ahora trabaja José. Foto. Marta Isabel GonzálezY precisamente es en esta cárcel donde el Padre Luis realiza su labor. La Pastoral Carcelaria que él dirige se ubica en el Módulo D, donde además de ofrecer la escucha incondicional a los presos, a veces se celebran encuentros de convivencia e incluso la Eucaristía todos los viernes. Pero también allí, con la ayuda de Manos Unidas, se desarrolla un taller de corte y confección gracias a varias máquinas de coser que se solicitaron a la ONGD española. Unas máquinas que no sólo ayudan a ocupar el tiempo libre, que es el peor enemigo de los presos, sino que les ofrece una formación profesional y un futuro para cuando abandonen la cárcel.  “Este es un lugar de paso. Este no es lugar para quedarse “ asegura el Padre Luis.

Algunos de los beneficiarios del taller de costura y corte y confección que ha financiado Manos Unidas. Y por eso, porque los presos antes o después salen de la cárcel también se pidió ayuda a Manos Unidas para habilitar el Albergue Virgen de la Merced, un lugar que ha comenzado a funcionar en 2015 y en el que se ofrecen 40 plazas en un ambiente de acogida y convivencia. Un lugar que sirve de enlace entre la vida de la cárcel y la reinserción laboral y social. Y es que, el Padre Luis se dió cuenta de que la Iglesia no estaba pendiente de ellos en ese momento “sus compañeros de delincuencia eran más generosos que nosotros, les esperaban a la salida de al cárcel y les ofrecían lo que necesitaban, apoyo, dinero, un celular…”.

En la Pastoral Carcelaria y también en el Albergue, trabaja con el Padre Luis un equipo que cuenta con asistentes sociales, o con ayuda terapéutica, como la que ofrece la psicóloga Sonia Palacios. Pero además se les apoya en sus procesos legales para salir de la cárcel. La Coordinadora Jurídica de la Pastoral Carcelaria es Myriam Ramírez, una ex presidiaria que aún llora y se emociona al recordar sus días en la cárcel y que, durante su estancia en ella se formó como abogada. También, entre los barrotes encontró o se reencontró con la fé en Jesús y ahora dedica su tiempo y esfuerzos a ayudar en todo lo que puede a los presos y a que su situación cambie o no sean ninguneados por un sistema de funcionariado, muchas veces corrupto, que les ignora y denigra.

Myriam Ramírez, Coordinadora Jurídica de la Pastoral Carcelaria de Asunción (Paraguay) con Marta Isabel González (Selfie)

 

Toda la labor del Padre Luis y su equipo es, a mi modo de ver, el ejemplo más claro de la Misericordia en acción. Y genera y fortalece el necesario don de la esperanza. Una esperanza que es imprescindible recuperar en una cárcel. Como recuerda el Papa Francisco: “donde hay una persona que se ha equivocado, allí se hace presente con más fuerza la misericordia del Padre, para suscitar arrepentimiento, perdón, reconciliación, paz.”  

Durante esos días de octubre de 2016, conviviendo con el Padre Luis y su equipo, teniendo la enorme suerte de haber podido entrar junto al equipo de TVE (Pueblo de Dios) a la Cárcel de Tacumbú y también el Albergue Virgen de la Merced, hablando con sus presos y expresidiarios, pude vivir, durante la segunda semana de octubre  una experiencia personal y profesional increíble.  Y entender, al fin, justo antes de que finalizara el Año de la Misericordia lo que es y lo que significa realmente: que nadie nos salvamos por nuestras fuerzas ni méritos, que sólo el Amor con mayúsculas, sólo Dios puede hacerlo. Y aunque he tenido que esperar casi hasta el final de ese Año Jubilar*  para poder experimentarla de esta manera profunda, la experiencia mereció la pena.

El equipo de Pueblo de Dios (TVE) y de Manos Unidas a la salida de la Cárcel de Tacumbú, junto a Luis Arias y Myriam Ramírez.

 

 

Por último, os dejo el documental “Tacumbú, la cárcel que libera” elaborado por el programa “Pueblo de Dios” y su gran equipo de profesionales, gracias a Manos Unidas y en el que he tenido la suerte de participar como responsable del equipo o una especie de productora en terreno.  ¡No os lo perdáis, es digno de premio!

*(El Año Jubilar de la Misericordia finalizó el 20/11/2016 Día de Cristo Rey)

 

El Bañado de Tacumbú: la esperanza que nace del barro y la solidaridad

Por un momento me parece que estoy en algún slum de la India. La luz del atardecer ilumina el río Paraguay con tonos dorados. Y ahí están, en sus orillas, centenares de chabolas. Estoy en la Zona 8 del Bañado de Tacumbú, en el Bañado Sur de Asunción (Paraguay). Y la imagen es difícil de olvidar…Los niños, como Antonio y Fiorella, llegan del cole y juegan a las comiditas y a su alrededor, casas de tablas y chapa, sin agua, no hay saneamiento, no hay luz. Hay agua empantanada y pequeñas lagunas. Allí viven las personas, malviven, sobreviven.

Antonio y Fiorella juegan a las comiditas en la Zona 8 del Bañado de Tacumbú (Asunción, Paraguay). Foto Marta Isabel González
Antonio y Fiorella juegan a las comiditas en la Zona 8 del Bañado de Tacumbú (Asunción, Paraguay). Foto Marta Isabel González

Pero no todas las zonas se parecen a India. Por ejemplo, la calle principal de esta barriada a la que muchos taxistas de la capital no quieren entrar, ni si quiera de día,  la calle “Maestro Ursicino Velasco”, en honor al padre del misionero dominico Pedro Velasco (Ambasaguas de Curueño-León, 1946 ) es, en cierto modo “como el Paseo de la Castellana de Madrid”, o eso dice el Padre Pedro.

Una vista desde la Calle Ursicino Velasco del Bañado de Tacumbú. Foto Marta Isabel González
Una vista desde la Calle Ursicino Velasco del Bañado de Tacumbú. Foto Marta Isabel González

Pero otras zonas si se parecen, como esa Zona 8, en su parte más cercana al río, o las Zonas 3 y 4  en su parte más cercana a la laguna Irupé (que en guaraní significa “planta de agua”) que separa el Bañado de la ciudad y que son las zonas más pobres del barrio y las que más rápido se inundan. Y es precisamente ahí donde se asientan las nuevas familias, las más pobres y sin recursos que, desde otros lugares de la capital o de otras zonas del país, llegan al Bañado de Tacumbú en busca de un lugar donde vivir.

Son zonas que transmiten una enorme desolación por tanta pobreza, barro, suciedad y tantas dificultades con las que tienen que convivir las personas allí, personas maravillosas con gran dignidad y ganas de salir adelante.

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Una pequeña llega con su bicicleta a la Zona 8 del Bañado. Foto Marta Isabel González

Ese es el caso de una de las 50 familias que acaban de instalarse en la zona. La familia de Ángela Santander, de 54 años, que después de perder hace unos meses su trabajo en el parking de un supermercado porque lo soterraron, se vino a la Zona 4 del Bañado junto a uno de sus hijos drogodependiente y para criar a sus nietos Cari de 11 y Ale de 9 que son huérfanos, ya que perdieron a su madre, la hija de Ángela, el pasado 6 de enero, Día de Reyes y a su padre tres años antes por culpa de una cirrosis severa causada por el alcohol.

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Ángela, Cari y Ale es una de las últimas familias que ha llegado al Bañado y están en la Zona 4. Foto. Marta Isabel González

Cari (Carimel), muy espabilada y pizpireta, juega con su hermano Leandro (Ale) y con sus amigos Techi, Saurina y Brus. Juega al aire libre, cerca de la laguna llena de vegetación. Y juega al lado de una letrina infame cubierta tan sólo con unas mantas. Juega a que es la profe de matemáticas, y están haciendo los deberes. Es una profe muy concienzuda y le pregunto si quiere ser maestra de mayor, pero me dice que prefiere ser peluquera.

Cari juega a ser profesora entre el barro y ante una letrina.
Cari juega a ser profesora entre el barro y ante una letrina.

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Y cuando jugando, sin querer mete su pie en el agua embarrada de una grieta del suelo, se pone a recubrir esa grieta con tierra, con las manos y luego con una pala que está allí cerca. Y me explica que es así como lo hacen los mayores, “rellenan de tierra y luego ya pueden construir.”img_2159img_2185

Y así viven en esta zona de Asunción, unas 11.000 personas (20.000 si se suman todos los bañados). Unos viven en palafitos o casitas de ladrillo o bloques de cemento con sus pequeñas parcelas o patios, en los mejores casos (hay zonas que no se diferencian mucho del resto de la ciudad). Pero en los peores casos (y son muchos) viven en chabolas hechas de tablones de madera y metal que no tienen ni techo, o un techo de chapa que se vuela a la más mínima tormenta o vendaval.

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Una imagen de la Zona 8 del Bañado.

Y cuando el agua llega…todos se quedan debajo. Y aunque ya han pasado muchos meses aún se ven los restos de barro, de hierros, de sillas y otros mobiliarios destrozados…Agua y barro, es lo cotidiano de esta zona que le ha ido ganando espacio a la laguna Irupé que es la laguna sobre la que se ha creado originalmente esta barriada, claro está quitando antes a los camalotes (cocodrilos) y rellenando poco a poco a costa de poner encima toneladas y toneladas de tierra que se ha ido echando para poder construir encima, a unos 2 metros del nivel del río….

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Aspecto del Bañado durante las inundaciones. Foto CAMSAT

Y es que los bañados de Paraguay se inundan. Y lo hacen de manera frecuente y regular, normalmente cada 4 ó 5 años, entre abril y junio. Pero ahora ha pasado algo extraño. Quizá debido al Cambio Climático, han estado 15 años sin inundaciones (entre 1999 y 2014)  y muchas personas pensaron que no volvería a llover y construyeron sus chabolitas y sus casas y el barrio creció.

Pero de repente volvió a llover. Y en estos últimos 2 años, desde 2014 han tenido 3 grandes inundaciones que han dejado el barrio en estado catastrófico y que hizo que la gente tuviera que alojarse en algunas plazas céntricas de Asunción o en un mal acondicionado campamento militar.

Hacinamiento de la población del bañado en el Refugio del Cuartel. Foto Camsat
Hacinamiento de la población del bañado en el Refugio del Cuartel. Foto CAMSAT
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Foto Marta Isabel González

Y así vivieron hasta que el río bajó. La última de estas inundaciones fue en enero de 2016 y aunque hace meses que el agua se ha retirado, el agua llegó hasta los 7,8 metros sobre el nivel del mar.

Ignacio nos muestra hasta donde llegó el agua esta última vez. “Y parece increíble, -nos dice el padre Pedro-,   pero es cierto, que  un río como el río Paraguay de más de 1 kilómetro de anchura puede llegar a subir tantos metros…”. No hay nada que lo contenga, ninguna infraestructura. Y me da por pensar en Budapest y cómo tras varias inundaciones fatales una obra arquitectónica y de ingeniería maravillosa encauzó el Danubio y no volvió a haber inundaciones. Ni pérdidas materiales. Ni muertes.

Pero no todo es desolación. En estos días en el Bañado se vive con especial alegría que tras luchar junto a otras 26 organizaciones del Bañado en la Asamblea Permanente “Unidos por la Franja”, han sabido que 2.600 familias de Tacumbú serán alojadas en viviendas dignas.  Y esto sólo acaba de empezar porque lo que se quiere es viviendas dignas, servicios públicos, puestos de salud…que haya autobuses y transportes…(los autobuses funcionan sólo hasta las 20:30 h. y luego nada).

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Ikatú en guaraní significa Podemos....se puede!!
Ikatú en guaraní significa Podemos….se puede!!

Y todo gracias a la labor del padre Pedro y su empeño y el de las personas que conforman la organización del barrio  CAMSAT (Centro de Ayuda Mutua Salud para Todos) que nació en 1989 y fue, como dice el Padre Pedro, “una gran idea” para sacar todo adelante junto a las personas de la zona. Y es que, como su padre Ursicino le decía durante los 14 años que vivió con él en el Bañado: “no sustituyas a la gente de aquí”. Y el padre Pedro no lo hizo nunca. No lo hace. Lucha con ellos, mano a mano.

El Padre Pedro Velasco, con su "tereré" (bebida típica de Paraguay) en el Bañado de Tacumbú. Foto Marta Isabel González
El Padre Pedro Velasco, con su “tereré” (bebida típica de Paraguay) en el Bañado de Tacumbú. Foto Marta Isabel González

Llegó en  1977 a Paraguay y cuando conoció la situación de estas personas y las inundaciones, un buen día de 1985 cogió las pocas cosas que tenía y se fue a vivir con ellos, no sin que esa actitud les produjera a todos cierta sorpresa. “Sólo me faltaban unas antenitas para que se creyeran que era un marciano”. Pero poco a poco y conviviendo con ellos y luchando con ellos y por ellos fue ganándose el respeto y cariño de todos y dándoles ayuda, alegría, esperanza y también dejándose allí la vida, una vida de sacerdote que vive entre los pobres aunque habría podido vivir muy cómodamente como profesor universitario que es.

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Y cada día oficia la Eucaristía en la Parroquia de San Felipe y Santiago, en los solares de la Zona 1 donde se ubica CAMSAT y toda su obra: colegio, clases de apoyo, dispensario médico, una radio comunitaria Tape Pyahu (“un nuevo camino”), una orquesta, una escuela de danza y un club de fútbol que ya compite en la liga nacional… Proyectos hechos realidad, vivos, llenos de energía, que promueven lo mejor de los niños y los jóvenes, que dan esperanza, alegría y oportunidades de mejorar a todos. Que dan esperanza real.

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El padre Pedro Velasco junto a los chicos que forman el equipo de fútbol del Bañado de Tacumbú. Foto Pompeyo Sancho

Y es que CAMSAT, de la que el Padre Pedro es ahora Asesor General, ha logrado en estos años y gracias a la ayuda de muchas personas e instituciones, entre ellas Manos Unidas, revitalizar el barrio y ofrecer muchas oportunidades a todos. Y esas mujeres y hombres que componen CAMSAT como Cynthia González, Gabriela del Valle, Sofía Rojas, Vicenta Rodríguez, Angélica Benítez, Olinda Fernández, Silvia Gatti, Abraham García, Pompeya, Ignacia y un lago etcétera…son fuertes. Fuertes y llenas de alegría, de entusiasmo y se forman, muchas son trabajadoras sociales, otras enfermeras, periodistas…mujeres fuertes que se han endurecido en el barro. Como verdaderas líderes que cogen la realidad por los cuernos y luchan. Luchan por su barrio. Por sus hijos. Por sus padres y abuelos. Luchan porque el Bañado de Tacumbú no sea más un barrio marginal y sus personas sean respetadas y no discriminadas.

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La autora del blog junto a Cari y el Padre Pedro Velasco. Foto Pompeyo Sancho

Y yo pienso y deseo que algún día ellas estén en política. Podrían llegar a ser presidentas. Lo que ellas quieran. Se me escapa la admiración por los ojos. La emoción. Las lágrimas. Y Carimel me abraza. Y el Padre Pedro sonríe. Y después de comer todos juntos el típico “Asado Paraguayo”, el Padre Pedro, Carlos y yo, cantamos juntos el “A la luz del cigarro voy al molino” porque los tres, lo decimos con orgullo, somos de León.

Y antes de irnos, el Padre Pedro y yo nos hacemos un selfi (¡cómo no!) delante del cartel de CAMSAT que incluye esos versículos de Isaías (62:4) que dicen “no te llamarán más abandonada, ni a tu tierra desolada, sino que te llamarán deseada y a tu tierra desposada”.
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AGRADECIMIENTO: He podido conocer toda esta realidad gracias al viaje que he realizado con Manos Unidas acompañando a un equipo de RTVE del programa Pueblo de Dios de La 2. Toda mi gratitud a Manos Unidas por lo vivido estos días y al equipo de profesionales de “Pueblo de Dios” (Ricardo Olmedo, Carlos González, Antonio Urrea y Felipe Romero).

Aquí tenéis el Programa con el reportaje documental resultante.